domingo, 12 de abril de 2015

El hombre sin hogar



Se sentía solo, como si no hubiera nadie a su alrededor, como si aquel no fuera su sitio y todas esas personas no tuvieran nada en común con él. Oía como se reían felices de bromas que él nunca llegaría a comprender, como comentaban situaciones en las que él nunca se vería involucrado. Estaba solo, si no hubiera nadie a su alrededor lo sentiría menos porque cuanta más gente la rodeaba más aislado se sentía. Necesitaba marcharse de ahí, ir a algún desierto donde no le acompañara nadie, así la soledad tendría sentido. Pero ahí, tenía la sensación de ser un náufrago en una isla rodeada de ciudades, incapaz de alcanzarlas por no tener un barco.

Había intentado acercarse, hablar con la gente, pero le habían rechazado. No había sido a posta, lo sabía; pero aun así no le querían ahí. Estaba acostumbrado, no era la primera vez que le pasaba y no sería la última. Lo sabía, por desgracia lo sabía.

En ese momento no había nada que pudiera hacer para mejorar su situación. Solo podía permanecer de pie con cara de imbécil, sonriendo a todo aquel que se cruzase en su camino. En momentos como ese tenía la sensación de que todo era una farsa, muy elaborada pero irreal. Presentía que todas esas personas que parecían disfrutar de una alegría y unión inalcanzables para él realmente se sentían solos. Pensaba que él no era diferente a ellos en absoluto, que todos fingían sentir algo que no sentían, encontrándose solos en una multitud. Pero enseguida ese pensamiento se difuminaba, cuando observaba de cerca a aquellas personas, cuando comprobaba como mantenían largas conversaciones.

Era muy diferente a ellos, tenía que aceptarlo, comprender que podía tratarse de una distancia imposible de saltar. Pero se negaba a hacerlo. Tenía esa imperiosa necesidad de tener cerca a alguien, de poder contarle lo que pensaba. Pero sabía que era imposible, para ello tenía que poder sentirse cómodo con más de dos personas a la vez. Quizá aquel no era el sitio para buscar su lugar, tal vez no podía encajar entre los miembros de ese planeta; pero ser el último de su especie era demasiado duro, aunque algún día tuviera que encontrar un hogar.