domingo, 20 de diciembre de 2015

Burocracia

Su móvil pitó insistentemente, había recibido un correo electrónico, con suerte sería el que estaba esperando. Fue a desbloquearlo y la pantalla se quedó en blanco. No entendía cómo cualquier aparato electrónico se volvía lento cuando se tenía prisa, ¿acaso existía algún software secreto que detectara el nivel de estrés y actuase en consecuencia? Seguro que su móvil lo tenía instalado porque todavía no había reaccionado. Lo agitó con fuerza y milagrosamente la pantalla cambió.

No pudo evitar gritar sí con todas sus fuerzas, le habían aceptado, el trabajo era suyo. Después de tanto tiempo esperando por fin lo había conseguido. Tenía que llamar a su pareja para contárselo y a sus padres por supuesto. Era una noticia increíble, después de haber completado toda la documentación de solicitud de trabajo cinco años antes de acuerdo con el protocolo oír fin lo había conseguido, por fin podía trabajar legalmente, sólo tenía que completar los últimos papeles en una semana... ¡Una semana! Eso era imposible, en menos de un mes no podía hacerlos en condiciones...

No podía desesperarse, tenía que intentar algo, quizá si organizaba su tiempo adecuadamente podría conseguir hacerlo todo.

Corrió fuera de casa consultando en internet los requisitos. Según el protocolo normalizado de trabajo relativo a la adquisición de un nuevo puesto de trabajo escrito por el ministerio de documentación e intendencia sólo necesitaba solicitar cuatro certificados, rellenar tres formularios y enviado todo por triplicado por correo ordinario a la oficina central. Sólo era esto no tenía por que preocuparse, únicamente necesitaba ir a suerte edificios diferentes.

Empezaría solicitando los certificados, ese tipo de documentos con suerte tardaban en llegar entre cuatro o cinco días lo que no le dejaba mucho tiempo de margen, sobre todo porque caía un puente en medio. Consultó en el móvil los lugares donde tenía que solicitarlos, podía llegar al primero de ellos simplemente andando, así que ya había escogido su primer objetivo.

No tardó más de diez minutos en llegar al edificio correcto y a pesar de que prácticamente era la una tuvo la gran suerte de que todavía estuviera abierto. Se adentró por los pasillos siguiendo los abigarrados carteles que colgaban del techo hasta llegar a la ventanilla de atención del cliente correcta.

—Buenos días, disculpe las molestias, pero me gustaría solicitar un certificado del modelo x-368-pB a mi nombre —deslizó su identificación sobre la ventanilla para que la trabajadora no tuviera que molestarse en pedírsela.

—La normativa indica que antes de proporcionarle ninguna documentación debió conocer la motivación de su solicitud, si es tan amable puede enseñarle la comunicación oficial que le obliga a solicitar esta documentación.

Sin decir nada sacó su dispositivo móvil y le mostró a la recepcionista el correo que había recibido un rato antes.

—Muchas gracias, una notificación estándar, me llegan cuatro o cinco a la semana, pero por desgracia usted debió comenzar estos trámites hace un mes, es el tiempo reglamentario para la recepción del certificado x-368-pB.

No sabía que contestar a eso, no podía haber solicitado antes esos papeles, no sin un motivo justificado que no tenía antes de recibir el correo, el plazo era imposible.

—No podía haberlo solicitado antes, no sabía esto hace un mes, ¿Qué documento podía haberle enseñado para justificar mi solicitud?

—Ese no es mi problema, es el suyo. Ahora si me disculpa esta oficina cierra al público en treinta segundos y tengo que empezar a trabajar en la oficina interior.

—Usted no lo entiende esta es mi primera oportunidad de trabajar, con la implantación de la última ley de trabajo sólo se puede conseguir un puesto si se tiene la suerte de recibir una de estas autorizaciones y yo acabo de perder una oportunidad que me ha costado un año por unos simples papeles. ¡Unos simples papeles!